¡Okonomiyaki!

Japón tiene muchas cosas que ofrecer y sin duda, una de ellas es su increíble y suculenta gastronomía. Creo que en ningún viaje he disfrutado tanto de la comida como en Japón. Allí, verbos como probar, saborear, experimentar, disfrutar… siempre están presentes en la mesa. Y es que la oferta es tan variada y tan apetecible que uno se vuelve loco sólo intentando escoger local.

Mi primera noche en Japón, en Kyoto, paseabamos -mi compañero y yo- por Pontocho en busca de una primera cena que colmara de una vez por todas nuestras ansias de gastronomía nipona. Mirando y remirando menús a las puertas de los restaurantes, una palabra surgió de repente: okonomiyaki. ¡Sí claro! ¡La llamada pizza japonesa! -que de pizza, por cierto, no tiene más que la forma redonda-. Esa era la elección. Era una señal y una manera impecable de empezar nuestro viaje: probando un plato típico, sobre todo en Osaka e Hiroshima.

Aquí la presentación final del okonomiyaki.

Aquí la presentación final del okonomiyaki.

El okonomiyaki, que viene a significar “cocinado a la plancha a tu gusto” suele ser una mezcla de ingredientes importante. La base siempre es una masa de harina y huevo y a partir de aquí, viva la imaginación. Se puede añadir col, fideos, cerdo, gambas, bacon… y al final, todo se adereza con salsa okonomiyaki y mayonesa. Vamos, que con hambre no te quedas.

El okonomiyaki además tiene dos variantes: estilo Kansai (también llamado estilo Osaka) o estilo Hiroshima. La diferencia básica es en la manera de cocinarlo. En el de Kansai todos los ingredientes se mezclan en un bol, formando una pasta que luego se tira a la plancha. En el de Hiroshima, los ingredientes se van cocinando por separado y se van juntado poco a poco. Además, en esta versión se suelen añadir fideos a la mezcla.

Pero sigamos con nuestra historia. Tras decidirnos a probar por primera vez el okonomiyaki entramos a un pequeño restaurante en el que nos sentamos en la barra. Era genial porque íbamos a ver cómo el cocinero preparaba en directo el plato.

Sin duda, el nuestro era de estilo Hiroshima aunque no le añadieron fideos. El cocinero primero puso una buena base de col –ingrediente por cierto que no me convencía mucho. Lo admito, no me gusta-  y por otra parte puso unas cuantas lonchas de bacon y de sepia. Mas tarde añadió la mezcla de huevo y harina, copos de bonito seco y finalmente, una cantidad exagerada de salsa okonomiyaki y mayonesa.

La col y los otros productos (bacon y tiras de sepia, en este caso) cocinandose por separado.

La col y los otros productos (bacon y tiras de sepia, en este caso) cocinándose por separado.

Echando la mezcla de huevo y harina sobre la col.

Echando la mezcla de huevo y harina sobre la col.

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Colocando el resto de ingredientes.

Los copos

Y los copos de bonito seco. Luego sólo faltarían las salsas.

Antes de dar el primer bocado tenía serias dudas de que algo donde había col pudiera gustarme pero sinceramente, ni siquiera tenía sabor a col. El sabor predominamente sin ninguna duda era el de la salsa y luego tenía matices gracias al bacon y a la sepia. Estaba rico. Me sorprendió gratamente. Y por supuesto, no pude acabármelo todo. ¡Este plato llena muchísimo!

En mi viaje volvería a toparme otra vez con este magnífico plato. Esta vez en Nara. Y, de nuevo, con el estilo Hiroshima pero esta vez sin col y con udon (un tipo de fideo muy tierno y más grueso de lo normal). Sin saber muy bien qué había pedido -la carta estaba en japonés- había acertado de pleno en mis intenciones. El cocinero era digno de ver. Increíble la rapidez y la destreza que tenía al cocinar cualquier tipo de plato. Sólo por verlo merecía la pena haber entrado allí.

El okonomiyaki que probé en Nara. Mucho más "feo" o peor presentado que el otro pero mucho más rico. (Para curiosos lo otro que se ve en la plancha es una tortilla de fideos yakisoba).

El okonomiyaki que probé en Nara. Mucho más “feo” o peor presentado que el otro pero mucho más rico. (Para curiosos lo otro que se ve en la plancha es una tortilla rellena de fideos yakisoba).

Esta vez el okonomiyaki me enamoró. Es uno de los mejores que probé en el viaje. Su aspecto no era tan cuidado como el que me habían hecho en Kyoto pero sinceramente, le daba mil vueltas. Absolutamente sublime. La mezcla de sabores era perfecta y si alguna vez vuelvo a Nara, repetiré seguro. ¡Menudo festín!

Y vosotros ¿habéis probado ya el Okonomiyaki?

 

 

AnaMGuiot

Me llamo Ana María Guiot. Tengo 30 años, suelen echarme 25 y, por mi forma de ser podría tener 20. Me gustan muchas cosas: el cine, instagramear todo lo que es bonico, leer, la música indie, las gafas de pasta, viajar, escribir y reírme. Reírme mucho.