¿Motivo de la baja?

¿Motivo de la baja?
Me voy de viaje.
Te comento: hay la posibilidad de reducir mínimamente la cuota durante 1, 2 o 3 meses. De esta manera pagas lo mínimo y a la vuelta no tienes que volver a pagar matrícula. Se mantendría tu cuota actual.
Ya… el problema es que no sé cuándo voy a volver. Puede ser 1 mes, 3, 6, 1 año…
Me echa una mirada de “no te entiendo” por encima de sus gafas y va de aquí para allá cogiendo y dejando papeles.
¿Pero adónde te vas?
A Asia.
De nuevo la misma mirada. Tras un momento coge un papel y me lo entrega para que lo rellene. Es el típico formulario de por qué te das de baja y si estás satisfecho con el servicio que te han dado.
No hay ninguna casilla con ningún motivo parecido… marco “motivos personales”, ¿vale?—le digo.
Sí, sí… yo he puesto “cambio de domicilio” porque es lo que más se parece.me dice.
Ok.
Le entrego el formulario firmado.
Bueno… espero que vuelvas cuanto antes aunque supongo que tú querrás estar allí lo máximo posible.
Sí, es la idea… bueno, lo que me apetezca.
Sigue con sus papeleos.
Pero te vas por trabajo, ¿no?
No, qué va. Me voy… no sé, a viajar un rato por ahí.
Ahhhhh. Pensaba que te irías por trabajo.
No, no.
Pero… ¿conoces a alguien por allí? ¿Te vas con alguien?
No. Me voy sola.
Uhhhh… qué valiente.
¿Valiente? No, qué va. ¡Eso no es ser valiente!
Y me alejo riéndome, mientras le suelto un sonoro ”Gracias”.

Últimamente tengo la sensación de que estoy dando de baja mi vida entera. El trabajo, las despedidas con amigos, el gimnasio, mi coche, mi compañía de teléfono… es como si estuviera borrando con una goma las hojas de un libro que llevo tiempo escribiendo. Como mínimo algunos capítulos. Y es raro. Sobre todo porque sé que hay cosas que echaré mucho de menos (ya las estoy echando), otras no tantas y otras nada. Pero de todos modos siento cierta melancolía.

Mi vida ahora se plantea como un gran interrogante, una nada inmensa e infinita a la que tengo que enfrentarme. Cada día será diferente al anterior y no sé si eso da miedo. Quizá sí, pero ¿es eso malo o bueno?

En la 3a temporada de Girls, la protagonista principal, Hannah, consigue un trabajo como redactora de editoriales en la revista GQ. El trabajo le encanta, va a hablar de marcas famosas you know, cobra bien, ¡y en la oficina le dan snaks-guarradas gratis! Además sus ideas locas encantan a la jefa. Todo va genial, vaya. Hasta que una de sus compañeras la felicita y le dice que probablemente si sigue así dentro de 10 años ella será jefa. Hannah se indigna. “¿Perdona? Dentro de 10 años no pienso estar aquí. I mean… soy una escritora, escritora. De las de de verdad”. Van pasando los capítulos y conoces a los 3 compañeros venidos a menos de Hannah. Todos querían/quieren ser más de lo que son (uno escritor, el otro poeta…) pero el tiempo y la rutina ha podido con ellos. Se han conformado. Hannah empieza a preguntarse si hace bien quedándose con ese trabajo y si sus compañeros también están haciendo lo correcto. ¡No pueden desperdiciar así tanto talento! Estas reflexiones también las hace delante de la jefa, de ahí que acaben despidiéndola.

El speech final de Hannah antes de salir por la puerta es: “¿Soy la única que se enorgullece de ser una persona verdaderamente auténtica? ¡Esto me está volviendo loca! Simplemente espero más de la vida. En serio, quiero que cada día sea excitante y dé miedo. Que sea una montaña rusa de experiencias creativas ¡como si estuviera llevando una nueva vida en Francia! Gracias por el despido. Has hecho que mi vida sea mucho mejor. Deberíais probarlo todos”.

 

Hannah en el capítulo en el que está hasta los mismísimos de GQ.

 

 

AnaMGuiot

Me llamo Ana María Guiot. Tengo 30 años, suelen echarme 25 y, por mi forma de ser podría tener 20. Me gustan muchas cosas: el cine, instagramear todo lo que es bonico, leer, la música indie, las gafas de pasta, viajar, escribir y reírme. Reírme mucho.