El hombre más buscado en Bangkok no es un hombre, es un semáforo

Hoy he descubierto que el deporte nacional en Bangkok es rezar por encontrar un semáforo.

El tráfico en la ciudad es una auténtica locura. Súmale que hay bastantes avenidas anchitas. No hablo de una calle de 1 o 2 carriles. Eso está chupado cuando te ves obligada a cruzar calles de 5 carriles donde ni siquiera entiendes en qué dirección van los coches.

Así que hoy me descubría a mí misma rogando por un misero paso de cebra que, por cierto, tampoco sirve de nada. Consuelo de tontos supongo. Si los semáforos son especie en extinción en Bangkok los pasos de cebra podrían dejar exisitir en breve, pero por su nulo significado. Supongo que una se siente más segura si lo hay que si no lo hay. Pero los coches seguirán pasando aunque tu te quedes allí plantada durante milenios (yo disimulaba mirando el móvil, en plan: “¡va! ahora no me viene en gana cruzar” jajaja). Es más, los coches a veces SEGUIRÁN PASANDO incluso cuando te encuentres un semáforo y esté verde para el peatón. ¿¡Qué más da?! Si pasamos todos, ¿por qué no?

Total, ¿y qué hacer ante tal tesitura? Dos opciones:

  1. Buscar presto a un tailandés que, como tú, quiera cruzar esa calle y pegarte a él. Cuando empiece a caminar, no matter what happens, ¡ANDA JUNTO A ÉL! Ejercerá una fuerza misteriosa que conseguirá haceros cruzar la calle a ambos.
  2. Lanzarte. Esto es… cuando mínimamente haya un espacio entre un coche y otro tirarte y cruzar la calle. Podría ser bien bien un “camina y ten fe”. Como la 2a prueba de Indiana Jones en la última cruzada. Parece que vas a morir atropellada, pero no. Bangkok otorga ese poder a sus ciudadanos (o visitantes). Los coches, tuk tuks, motos, autobuses… te esquivarán (en primera opción), deceleararán (en segunda opción) o pararán (antes que atropellarte).

Pero vamos, que al final del día ya te sientes como un auténtico master en esto de cruzar las calles. El susto dura 1 día. Don’t worry!

 

 

AnaMGuiot

Me llamo Ana María Guiot. Tengo 30 años, suelen echarme 25 y, por mi forma de ser podría tener 20. Me gustan muchas cosas: el cine, instagramear todo lo que es bonico, leer, la música indie, las gafas de pasta, viajar, escribir y reírme. Reírme mucho.