Fin de año en Muang Khua

Salimos la mañana del 31 de diciembre directos a Muang Khua, desde donde tendríamos que coger la barquita hacia Muang Ngoi Neua. Serían cinco horas de trayecto admirando algunas de las zonas más bonitas del norte de Laos. Eso decían.

Nada más llegar al pueblito, que es relativamente pequeño, nos abordó una chica que nos ofreció habitaciones muy bien de precio así que le dijimos que sí y nos condujo a su hostal. Siempre te dirán que está cerquísima, a la vuelta de la esquina. NUNCA LO ESTARÁ. En este trayecto atravesamos por primera vez lo que es la mejor atracción de Muang Khua, un puente elevado de madera, larguísimo por el que cruzan por igual personas y motos. Imaginaos a mí misma cruzando con el traqueteo de mi maleta, ¡los tablones estaban separaditos eh! Y esquivando motos… venga hasta luego.

puentemuangkhua

Iba maldiciendo el maldito camino de piedras cuando de repente vi al que me pareció era Calin. ¿No recordáis a Calin? Sí, la pareja de rumanos que había conocido en Dalat (Vietnam). Él tampoco me reconoció al principio y yo estaba tan flipada… pasé de un “no puede ser, me estoy confundiendo” a “¡vaya coincidencia!”. Muang Khua es el último lugar en el que pensaría que voy a reencontrarme con alguien, van 4 gatos y desde luego es un sitio de paso. Resultó que él y Despina acababan de llegar directos desde Hanoi. También iban a hacer el trayecto en barquita hasta Muang Ngoi al día siguiente así que ¡genial! Ya íbamos a ser 5 celebrando fin de año en aquel pueblo perdido entre las montañas de Laos.

Al final nos acabamos juntando todos los blanquitos del hotel. En total éramos unas 10 personas. Cenamos juntos y nos reímos un rato. PERO… el sol se fue. Y como siempre, empezó a hacer un frío horrible. Yo me veía incapaz de aguantar hasta las 12 y Paco y Mamen parecieron estar de acuerdo. Calin y Despina también se apuntarían a la temprana retirada así que a las 23 ya estaba cada uno en su habitación refugiándose del frío. Aún estaba despierta cuando escuché la cuenta atrás de los otros turistas mientras me acurrucaba en la cama. Estaban “contentillos” y supongo que el frío les daba igual.

Fue un fin de año diferente, desde luego, pero estaba emocionada por ver lo que nos deparaba el viaje en barquita del próximo día y también contenta por haberme reencontrado con Calin y Despina. Además Marta y Cristián también nos seguían los pasos, iban a llegar a Muang Ngoi algunos días después por lo que estaba claro que nos lo íbamos a pasar muy muy bien.

 

AnaMGuiot

Me llamo Ana María Guiot. Tengo 30 años, suelen echarme 25 y, por mi forma de ser podría tener 20. Me gustan muchas cosas: el cine, instagramear todo lo que es bonico, leer, la música indie, las gafas de pasta, viajar, escribir y reírme. Reírme mucho.