Luang Namtha: el poder de la naturaleza

Llegamos a Luang Namtha con la intención de realizar algún trekking de 1 o 2 días. Finalmente no solo no lo haríamos sino que lo cambiaríamos por 2 excursiones en motito en las que veríamos los mejores paisajes del país. O por lo menos, los que a mí me han parecido los mejores paisajes del país. Sin duda.

El primer día, desayunando en uno de los guesthouse más famosetes de la ciudad —justo en frente del mercado, no recuerdo el nombre— conocimos a Marta y Cristian, dos mochileros más que estaban por allí —Marta se convertiría en otra “habitual” en nuestra ruta, junto a Calin y Despina, la pareja rumana que conocí en Dalat (Vietnam)—. Decidimos irnos juntos y tras alquilar nuestras motillus nos fuimos a explorar la zona. Acabamos en un pueblito autóctono, no de los que ya están preparados para los turistas, que los hay, sino uno de los de verdad. Estaba sorprendentemente cerca de Luang Namtha, al borte de la carretera, pero si no se llega en moto, no había manera de acceder a él. Ya expliqué en su momento las ventajas de alquilar una moto.

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Marta intentando subirse a una balsa abandonada en el río.

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Y de repente… un poblado cualquiera.

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Casa con arquitectura típica. Está elevanda para soportar las lluvias.

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Fauna con la que os toparéis constantemente en Laos.

cerditos

Mi obsesión durante todo Laos: coger a algun cerdito pequeño. No había manera, ¡cómo corrían!

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Alrededores de la cascada.

 

Por la tarde visitaríamos una cascada cercana e intentaríamos llegar, sin éxito, hasta una gran pagoda. De nuevo el sol se iba y de nuevo el frío volvía. En todo el norte de Laos, hasta Luang Prabang, el sol era nuestro mejor amigo. Cuando estaba hacía incluso calor, podías ir en manga corta, en cuanto se escondía, tenías que abrigarte muy bien porque había un cambio de temperatura tremendo. A veces quería llevarme las mantas de la cama… (¡oye! Un día vi a unas japonesas que las llevaban de falda, ellas sí son listas…).

A la mañana siguiente haríamos LA EXCURSIÓN*, entre las excursiones. Inolvidable. Nos metimos en el cuerpo más de 70 kilómetros por una carretera horrible y llena de baches hasta Muang Sing, pasando por la zona nacional protegida de Nam Ha, y seguiríamos hasta la frontera con China, por eso de hacer la gracieta. Luego, vuelta a Luang Namtha. Más de 150 kilómetros en total en moto. Era la 3a vez que cogía una moto. No está mal.

La zona nacional protegida de Nam Ha tiene algunos de los paisajes más espectaculares que he visto en mi vida. No he viajado tantísimo, quizá otra persona diría “no es para tanto”. No lo sé. Sólo sé que jamás olvidaré recorrer aquella solitaria carretera envuelta por infinitas y gigantescas montañas. Sin un centímetro cuadrado libre de esa espesa y verdísima selva que sólo he visto aquí. Siempre que alguien me pregunta por Laos le digo “vete al norte, vete al norte y piérdete”. Nam Ha tiene algunas de las selvas más densas y salvajes del país. Es hábitat del leopardo longibando, el elefante y muchos otros animales. En fin, un paraíso aún no destrozado por el hombre. Esperemos que siga así, y que siga por mucho tiempo.

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Desde Luang Namtha se ofrecen trekkings hasta el parque nacional pero luego, resultan no serlo. Si queréis hacer uno, aseguraos que realmente os llevan al parque nacional, ¡si hace falta miradlo en el Google Maps de vuestro móvil para comprobarlo! Si no, otra opción es hacer lo que hicimos nosotros, coged moto y recorred las carreteras que lo atraviesan. Haciendo solo eso la experiencia es inolvidable.

Estando ya en Luang Namtha nos recomendaron muchísimo hacer un trayecto en barquita que decían era preciosísimo —dentro de poco no podrá hacerse, están haciendo presas everywhere—. El problema era que debíamos volver atrás, hasta Muang Khua. No nos importó. ¿Una barquita, un rio y Laos? ¡Para allá que nos íbamos sin dudarlo!

 

*No tengo fotos decentes del trayecto en moto pero sinceramente y lamentablemente, una cámara —de móvil— no puede captar tanta belleza. Es injusto y no refleja ni de lejos la realidad. Espero que me perdonéis pero también espero que alguna vez lo podáis ver con vuestros propios ojos. Sólo así merece la pena.

**En Luang Namtha os recomiendo comer y cenar hasta hartaros en el mercado nocturno del pueblito. Baratísimo y muy rico. ¡No os perdáis el pollo/pato rustido!

***No fuimos a Phongsali, mucho más al norte de Laos, pero dicen que es incluso más bonito que la zona protegida cerca de Luang Namtha. Si es así yo no dudaría ni un segundo en visitarlo.

AnaMGuiot

Me llamo Ana María Guiot. Tengo 30 años, suelen echarme 25 y, por mi forma de ser podría tener 20. Me gustan muchas cosas: el cine, instagramear todo lo que es bonico, leer, la música indie, las gafas de pasta, viajar, escribir y reírme. Reírme mucho.