Mikeladas #6 – Tarde de peluquería en Sayaboury

“Tienes unos huevos muy buen puestos para dejar que alguien de aquí te corte el pelo”. Esa sería la frase que me diría Marta al verme en Tad Lo con el pelo corto.

Unos días antes, justo la mañana en que dejábamos Luang Prabang en dirección a Sayaboury había descubierto que mi iPod no estaba. Había volado del fondo de mi mochila, aún no sé cómo. Lo había visto dos días antes allí, pero ya no estaba. Como digo, había volado. No sé viajar sin mi iPod. Lo necesito. Necesito escuchar música cuando estoy en los autobuses, trenes, aviones o whatever. Por supuesto, que apenas tuviera 1 añito y estuviera como nuevo, y que cueste lo que cuesta consiguieron deprimirme el día que llegábamos a Sayaboury, una ciudad que no tiene absolutamente nada, excepto el Centro de conservación de elefantes.

Hacía ya algunas semanas que mi pelo necesitaba un corte y un teñido. Llevaba unos pelos de loca impresionantes. Ya había tanteado alguna peluquería en Luang Prabang pero claro, no me fiaba. ¡A saber qué me hacían! Pero ese día en Sayaboury con la depresión post-perdida me daba todo igual. Nos paramos en frente de una peluquería y pensé “¡A la merda, me corto el pelo!” La chica llevaba un corte bastante mono cosa que me dio algo de confianza. Lo que no me la dio fue que no hablara ni una sola palabra en inglés. Cuando estuvimos de acuerdo en el precio, la chica en seguida llamó a otro chico —ella sólo era una especie de ayudante— y empezó “la función”. Yo le enseñé una fotografía que llevaba en el móvil de cómo lo quería y le señalé un color para teñirme el pelo. Ya no había marcha atrás.

El chico se tiró la vida cortándomelo. ¡Sudaba y todo! Yo estaba un poco en pánico. Dejar que te corte el pelo una persona que no habla NADA de inglés, en medio de Laos, un corte así, además… —no eran sólo las puntas— tiene tela. Telita. Pero era ese día o nunca. Mi iPod había volado. Mi pelo también lo haría.

 

pacoymamen

¡Paco y Mamen tras el corte con los peluqueros!

 

El corte resultó ser tan barato —3€ chicas, 2€ chico— que incluso Paco y Mamen se animaron. Todos nos cortamos el pelo y yo además, me lo teñí. El resultado fue muy bueno, todos salimos contentísimos y le dimos una alegría al peluquero —aunque creo que disfrutó y sufrió a partes iguales—. Quieras que no, aquí ninguna chica se corta el pelo ¡todas llevan unas melenas hasta allá! Así que Mamen y yo le dimos mucho trabajo ese día.

Otra experiencia más que añadir a la butxaca.

AnaMGuiot

Me llamo Ana María Guiot. Tengo 30 años, suelen echarme 25 y, por mi forma de ser podría tener 20. Me gustan muchas cosas: el cine, instagramear todo lo que es bonico, leer, la música indie, las gafas de pasta, viajar, escribir y reírme. Reírme mucho.