Mikeladas #7 – Un paso más: moto semiautomática

Estando en Tat Lo se me presentó un nuevo reto. En Laos hay muy pocas motos automáticas —ya tuve algún problemilla en Luang Namtha cuando quise alquilar una y me cobraron el doble… ¡aunque al menos estaba la posibilidad!— En Tat Lo no la había. Era o moto semiautomática o moto semiautomática. Genial. La 5a vez que cogía una moto y ahora tenía que estar pendiente de subir y bajar marchas —tengo un coche automático por algo ¿sabéis?— y encender la puñetera moto con un pedal endemoniado.

Las primeras veces no pude ni encenderla. Lo intentaba con el pedal pero no había manera. A la 4a o 5a intentona Paco me decía: “Déjame a mí que la vas a ahogar”, signifique lo que signifique eso. Y él me la encendía. Pero yo quería seguir intentándolo. ¡Tenía que encenderla! Paco no iba a estar allí siempre para encenderme las motos si alguna vez alquilaba otra estando sola. Además, Marta también había cogido una moto semiautomática por primera vez en Laos y la encendía. Si ella podía, yo también.

A la 4a vez que tuve que encenderla pensé: “Dale al puñetero pedal como si fuera la última cosa que hicieras en esta vida”. Y así lo hice. Y mientras le daba también al gas —¡claro! ¡hay que hacer malabarismos!— escuché cómo el motor de la moto se encendía.

:)

 

AnaMGuiot

Me llamo Ana María Guiot. Tengo 30 años, suelen echarme 25 y, por mi forma de ser podría tener 20. Me gustan muchas cosas: el cine, instagramear todo lo que es bonico, leer, la música indie, las gafas de pasta, viajar, escribir y reírme. Reírme mucho.