Cómo “perder” un pasaporte en Laos

Llegábamos a Pakse desde Tat Lo. Íbamos a pasar la tarde en la ciudad y a la mañana siguiente partiríamos rumbo a las 4000 islas. Bajamos del autobús y empezamos a negociar con los tuk tuks para que nos llevaran a la ciudad. Estuvimos 5 minutillos discutiendo y tras pactar un precio aceptable nos subimos todos dentro y entonces Mamen le preguntó a Paco: “Paco ¿dónde tienes tu mochila azul?” Y la mochila azul no estaba allí.

Paco y Mamen llebavan 2 mochilas cada uno. Una grande y otra pequeña. La de Paco es azul y lleva las cosillas que él quiera llevar ahí, entre ellas suele ser la tablet, el pasaporte, el monedero… las cosas importantes vaya. Paco se había dejado su mochila azul en el autobús que nos acababa de dejar en Pakse y que se había marchado hacía 5 o 10 minutos no sabíamos hacia dónde. Paco llevaba el pasaporte en la mochila azul y 3-4 días después tenían que abandonar Laos en dirección a Siem Reap (Camboya). Sin el pasaporte, simplemente no podría.

Empezaron los nervios. El tuktukero no hablaba casi, por no decir nada, inglés. Paco con señas intentó decirle que se había olvidado la mochila en el autobús que acababa de dejarnos, que teníamos que perseguirlo. El tuktukero pareció entenderlo, se subió a su asiento y todos empezamos a decir esa frase mítica que queda tan bien en las pelis “FOLLOW THE BUS, FAST! FOLLOW THE BUS! FAST! FAST! FAST!”. Pero el tuk tuk arrancó y aquello no era una peli de Hollywood. Ibamos a… ¿30km/h? La mare del tanu, el bus iba lento pero es que el tuk tuk iba igual. ¿Cómo íbamos a alcanzarlo?

Por el camino nos topamos con dos buses parados en el camino. No recordábamos ni el color que tenía el nuestro. Paco bajó y los chequeó. No eran el nuestro. El tuk tuk se puso de nuevo en marcha. Yo no paraba de repetir que teníamos que pillar una moto, que así lo atrapábamos seguro. Llegamos al centro de Paksé y ni rastro del bus. El tuktukero paró en una especie de estación de buses o algo así, no sabíamos qué era, y bajó. Nos pedía el ticket del bus, donde suele indicar el destino, el precio, la compañía, un teléfono… pero en ese trayecto justamente no nos habían dado nada. Empezó a hablar con los que había por allí en laosiano, no entendíamos nada… pero la cosa era que el bus no estaba allí y que nadie llamaba a ningún lado. Nada de nada. La desesperación aumentaba y el tiempo corría en nuestra contra. ¿Dónde estaba el puñetero bus? Ni siquiera sabíamos cuál era su parada final.

Paco seguía insistiendo al tuk tuk que siguiéramos al bus, que dónde estaba. El tuktukero volvió a subirse al tuk tuk y se metió en una calle de la ciudad, iba lentísimo, buscando algo desde luego no era el bus creemos que buscaba a alguien que hablara mejor inglés. ¡Vete a saber! Paco ya estaba pensando en irse a Vientián a hacerse un nuevo pasaporte aunque era viernes y poco podría hacer el fin de semana. Un follón. El tuktukero seguía buscando a alguien o algo. De repente dio la vuelta en la misma calle y se dirigió otra vez al sitio anterior. No entendíamos nada. El bus ya debía estar muy lejos. Paco volvía a explicar la historia, que dónde estaba el bus, que teníamos que ir donde fuera que estara, que había perdido su mochila. Yo también me bajé e intenté hablar con la gente que había por allí pero mi sensación era o que no entendían nada o que no tenían ni la más mínima idea de dónde estaba el autobús.

Finalmente el tuktukero parecía decirnos que nos llevaba al punto inicial, donde el bus nos había dejado. Yo no entendía para qué íbamos a ir allí. Pero nos fuimos, Mamen y yo. Paco no vendría y se quedaría en esa especie de estación porque parecía que nos decían que el bus iba a volver a pasar por ahí, cosa absurda, aunque ya se sabe, en situaciones así se hacen cosas absurdas. Así que Mamen y yo y todo nuestro equipaje nos dirigíamos otra vez al punto donde nos había dejado el bus. Yo seguía sin entender para qué, el bus no iba a estar allí, hasta que Mamen me dijo que allí también había una estación, cruzando la carretera yo ni la había visto. Ok, al menos intentaríamos preguntar.

En cuanto llegamos a la estación Mamen salió disparada junto al tuktukero en busca del bus. Yo me quedé en el tuk tuk con todas las mochilas alguien tenía que hacerlo, ya sólo faltaba que nos robaran y le dije a Mamen que si necesitaba que la ayudara con el inglés que volviera a por mí. Tras recorrer la estación y ver que el autobús no estaba allí así se fueron a la oficina a hablar con un chico que más o menos entendía y hablaba inglés. Mamen me contaría después que le hicieron mil preguntas sobre el bus: a qué hora habían salido, de dónde, cuándo habíamos llegado, de qué color era… el tuktukero, que también lo había visto, la ayudó a describirlo. En la estación se pusieron a llamar a teléfonos y finalmente, en el último dieron con el autobús que parecía ser el nuestro. ¡Resultaba que acababa de llegar a la estación donde estábamos! Mamen y el tuktukero salieron disparados y llegaron en el mismo momento en el que el conductor del bus ya estaba revisando que estuviera la mochila y efectivamente, allí estaba. 1 hora o más después de haber bajado del bus volvíamos a encontrarlo y la mochila seguía donde Paco la había dejado, en la parte superior de los asientos.

Mamen salió corriendo con la mochila y empezó a buscar el pasaporte en el interior. Yo ya la veía desde el tuk tuk. La vi buscar y rebuscar, parecía que no lo encontraba. ¿Cómo podía ser? ¿Les habían robado lo de dentro y el hdp también se había llevado el pasaporte? Al llegar al tuk tuk Mamen volvía a revisar la mochila y me decía desesperada “¡Está todo pero no el pasaporte! Voy a matar a Paco…”. Si no estaba en la mochila pequeña... Entonces.. ¿dónde estaba el pasaporte? Miré a la mochila grande de Paco, la que había estado con nosotros todo el tiempo. Mamen desesperada la abrió y encontró una bandolera pequeña gris, la que Paco siempre lleva en la mochila azul, donde sí estaba el pasaporte. ¡Parecía de broma el asunto! El pasaporte, en realidad, nunca se había perdido.

Paco flipó cuando le dijimos que habíamos encontrado la mochila, la verdad que fue un milagro y fue gracias al tuktukero y a la gente de la estación. Durante el tiempo que nos había estado esperando había caído en la cuenta de que el día anterior había cambiado su bandolera gris a la mochila grande, así que ya sabía que el pasaporte no se había perdido. Nos hubiéramos ahorrado algunos estreses pero bueno, al menos, habíamos recuperado todo lo demás ¡que no es poco!

 

LECCIÓN: Jamás dejéis nada en la parte superior de los autobuses. No seréis los primeros ni los últimos que os dejáis algo ahí. La mochila, si contiene cosas importantes, en los pies. Si os molesta, os fastidiáis. Consejo de viajera. :)

 

AnaMGuiot

Me llamo Ana María Guiot. Tengo 30 años, suelen echarme 25 y, por mi forma de ser podría tener 20. Me gustan muchas cosas: el cine, instagramear todo lo que es bonico, leer, la música indie, las gafas de pasta, viajar, escribir y reírme. Reírme mucho.