7 días en Singapur (II)

Seguimos con mi viaje por Singapur. Si en los primeros días quedaba impresionada con el skyline de la ciudad, acabaría de enamorarme de ella viéndola de noche y desde los gardens by the bay. Precioso, en serio.

4. Jueves – Noche mágica en Gardens by de bay
Desayuno con Darcy en un restaurancito al que me lleva donde sirven un delicioso arroz blanco con pato. Está riquísimo pero de nuevo, me doy un festival nada más levantarme. Pobre, él me admite que también suele desayunar un vaso de leche con cereales. Me ha traído aquí expresamente para enseñarme comida local… ¡qué majete! Le digo si me puedo quedar una noche más de lo que estaba previsto irme el sábado y me dice que OK, que ningún problema.

A las 15 tengo que ir a recoger el pasaporte así que volvemos y paso la mañana en casa, escribiendo en el blog. Antes de irme Darcy me invita a una barbacoa pero es el sábado por la noche. Me apetece. No tengo ningún plan ni sé dónde puñetas ir después de Singapur. Me dice que me puedo quedar hasta el domingo sin problemas en su casa. ¡Genial, me quedo en Singapur hasta el domingo! :)

Por la tarde me voy a la zona de Marina Bay con la intención de ver la ciudad por la noche, también los “Gardens by the Bay”. Todo está tan limpio y ordenadito y reluciente en Singapur… me encanta. La zona por la noche buff… no hay palabras. Impresionante. Adoro esta ciudad. Tiene lo mejor de Asia y lo mejor de Europa. Sólo tiene un fallo: es carísima.

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5. Viernes – China
Me levanto por la mañana y mientras me ducho escucho a Irene cocinando el baño está al lado de la cocina. Tengo un poco de miedo pensando en los espaguetti a la boloñesa del otro día. Cuando salgo de la ducha me dice que el desayuno está servido. Hoy tengo un festival digno de comida de año nuevo: arroz blanco hervido, un muslo de pollo con setas y su salsita, tortilla a la francesa con cebolla y verduras salteadas. También un té. Sí, voy a salir rodando de Asia.

No tengo muchos planes para hoy excepto ir a ver Chinatown, el primer día no pude y ahora que se están preparando para el año nuevo chino debe estar chulo. Se lo cuento a Irene mientras desayuno y me dice que si quiero me puedo ir con ella y con su hermana de compras, precisamente van a comprar cosillas para el año nuevo. Me parece interesante y acepto. Siempre puedo ir a Chinatown por la tarde.

Nos recoge Dolly, su hermana, y su marido en un Lexus empiezo a sospechar que la familia tiene dinero o què és això?! y nos vamos de compras por ahí. Pero antes paramos en una “cafetería” así lo llaman. Pienso que vamos a tomar un té o algo de beber… pero no, piden la carta. Me empiezo a asustar, son las 12 y hace apenas unas horas que me he comido el desayuno más copioso de toda mi vida. Me dicen que pida lo que quiera. “No, no gracias, estoy llena”. Piden un montón de platos y… yo estoy invitada. No puedo decir que no. Cortesía, lo llaman. Así que empiezan a ponerme de todo lo que va llegando, como si fueran mis mamis: cangrejo, 2 clases de fideos, verduras, pescado frito… en fin, un festival. Creo que voy a explotar. Tras la comida o whatever, nos vamos de compras por ahí. Es interesante ver los sitios donde comprar y sobre todo, las cosas que compran. Todo es tan diferente aquí. Hay cosas que ni siquiera sé si tienen nombre en castellano y otras, desde luego, no sé qué son. ¡Me encanta!

Por la tarde me voy a visitar China town. Aquello es un festival con la llegada del año nuevo chino. Miles para comer o para comprar todo tipo gadgets o tentempiés tradicionales. Esta todo lleno de cabras, by the way. ¡Cómo no, el año que viene será el año de la cabra!

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Al llegar a casa Irene me dice que tiene buenas noticias, cómo más de una vez le he dicho que no sé exactamente dónde ir después de Singapur, ella me ha buscado planes. Me dice que si quiero me puedo quedar unos día en JB Johor Bahru, una ciudad pegada a la frontera, en Malasia en la casa de su hermana Nancy, y otros días en casa de Maureen, su prima. Ok, me lo pensaré, le digo.

 

6. Sábado – Celebrando el yusheng en una barbacoa
Estoy pensando en volver al centro para darme una última vuelta pero cuando me levanto Irene parece tener ya planes para mí. Me dice que podemos ir a la costa este, a la playa, donde va la gente de Singapur. Le digo que OK. Al fin y al cabo, el centro ya lo he visto.

Nos vamos en su coche y nada más llegar nuestra primera parada es un sitio de comida. ¡CÓMO NO! Comer, comer, comer, comer… en Singapur (y también Malasia, no olvidemos que formó parte del país hasta 1965) todo va de comer. Pese a no tener hambre por supuesto admito que está todo riquísimo. Después nos damos una vueltita por la playa y vemos el barrio, que según Irene, es de gente con pasta. Antes de irnos de vuelta pasamos por casa de la hermana de Irene, Nancy. Me ofrecen pastitas, galletas y de todo. Para variar, más comida.

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Ha sido una mañana entretenida. Cuando vuelvo apenas queda un ratito para irme con Darcy a la barbacoa, me ducho y nos vamos para allá. Es genial. Hay mucha gente de todas partes del mundo, súper simpáticos. Nos reímos hablando de la “siesta” española. “A VER, NO DORMIMOS LA SIESTA CADA DÍA ¿EH?”. “¿Entonces por qué las tiendas cierran a medio día?”. “¡Yo que sé! Yo tampoco lo entiendo, y me indigna el asunto jajaja”. Me lo paso genial y encima puedo participar por primera vez en el Yusheng. Una especie de tradición del año nuevo chino donde se piden deseos para el próximo año mientras se tiran ingredientes a una ensalada de vegetales y salmón. Luego se “tira hacia arriba” todo con ayuda de los palillos que todo el mundo ha introducido dentro de la ensalada. Cuanto más arriba, más suerte. ¡Súper divertido! Aix… esto es lo que más mola del couchsurfing: hacer, ver y conocer cosas que yendo a un hotel, jamás harías.

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Día 7, domingo – De hermana a hermana y a prima, y tiro porque me toca
Pese a que al principio no me convence mucho la ida, finalmente decido aceptar la oferta de Irene y pasar la próxima semana con su familia en JB, Malasia. Así que a medio día nos vamos en el coche de Nancy hasta su casa en JB. Pasaré la semana de compras y recorriendo los alrededores con ellos y Maureen y John, con los que me alojaré más tarde en su condominium. Comiendo mil millones de cosas riquísimas de gratis. Durmiendo como una reina. Y en fin… ¡que ha ido genial!

 

AnaMGuiot

Me llamo Ana María Guiot. Tengo 30 años, suelen echarme 25 y, por mi forma de ser podría tener 20. Me gustan muchas cosas: el cine, instagramear todo lo que es bonico, leer, la música indie, las gafas de pasta, viajar, escribir y reírme. Reírme mucho.