Mikeladas #9 – Clase improvisada sobre el Islam

Could I visit the mosque?
Not now, it is already closed.
Ooooh… Ok.
But I can show you that building he points at the minaret.
OK! Better than nothing…

Cuando el guía turístico me señaló el minarete pensé: “Vamos a tardar… ¿30 segundos en ver el interior? Bueno qué más da, tengo tiempo de sobras”. Pero el interior del minarete de la Mezquita Kapitan Keling resultó ser una biblioteca y, tras invitarme a sentarme en uno de los sillones que había en aquellos escasos metros cuadrados, empezó mi lección improvisada de 2 horas sobre el islam.

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El minarete-biblioteca donde tuve mi particular lección.

 

Sin yo abrir la boca ni preguntar nada, aquél chico de 24 años empezó a explicarme la historia de la mezquita, también me habló sobre Penang, sobre Malasia y, por supuesto, sobre el Islam. Y yo allí callada, asintiendo sin parar como una bunísima pupila e intentado asimilar aquella cantiendad de información. Resultó ser una charla realmente interesante. No voy a negar mi total y absoluto desconocimiento sobre el Islam. No sé nada porque las religiones me interesan más bien poco. Y tras esa agradable charla ahora puedo decir que, al menos, sé un poquitín sobre el tema.

Aquel día aprendí que en el Islam creen en un único y verdadero Dios y dan mucha importancia a esto. Solo hay un Dios, al que llaman “Allah” que es una combinación de dos palabras árabes “Al” y “llah”, literalmente “El Dios” y no creen que tenga ningún tipo de pariente, mucho menos un hijo. Ahí radica una de las principales diferencias con el cristianismo. Para el Islam, Jesús sólo era uno de los muchos profetas que Allah envió para transmitir sus enseñanzas y mensaje. En total, envió a 120.000 profetas a lo largo del tiempo y a las diferentes naciones. Entre ellos hay nombres que os sonarán como Adán (el 1º de todos), Jesús, Noé, Abraham, Moisés, David… y el último de estos fue Muhammad al que nosotros conocemos como Mahoma, aunque resulta que no es correcto traducirlo así, por lo que lo llamaré Muhammad. Muhammad es una figura taaaaaaaaaan importante en el Islam porque fue el último profeta, el definitivo. Fue a Muhammad a quien Allah reveló la “guía definitiva” para que la humanidad supiera diferenciar entre el bien y el mal. Y esta guía no es ni más ni menos que el Corán. Los musulmanes identifican el Corán como la palabra de Allah, revelada a Muhammad a través del ángel Gabriel, y reemplaza a otras revelaciones previas como el Gospel que trajo Jesús o el Torah que trajo Moisés.

También hablamos de la llamada a la oración que se realiza en el Islam. Más de un día me he despertado de madrugada y he escuchado el particular y enigmático canto, tirada en la cama de habitación a oscuras. No negaré que tiene algo de mágico. La llamada se realiza 5 veces al día, puntualmente, y sirve para convocar a los fieles a la oración obligatoria. Cada rezo donde se recita una pequeña oración que me explicó frase por frase pero que no recuerdo en absoluto apenas dura 7 minutos, cada vez. Así que en total, están un total de 35 minutos diarios.

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La mezquita, de noche.

 

Por supuesto también estuvimos hablando de temas más complicados, sobre el pañuelo que usan las mujeres, sobre si el Islam es una religión extremista, o qué opinión tienen sobre estos radicales/asesinos que aparecen hoy en día y dicen luchar por el Islam. Él simplemente me dijo que un seguidor fiel a las enseñanzas del Islam jamás mataría a otra persona. Que esas personas no representan al Islam ni a sus seguidores reales. De hecho, me enseñó una cita textual del Corán que decía: “Allah dice: quienquiera que mate a un ser humano inocente, será como si hubiera matado a toda la humanidad. De la misma manera, quien salve la vida de uno, será como si hubiera salvado a toda la humanidad”. Utilizó y me enseñó muchas citas textuales del Corán para enseñarme que lo que me decía era verdad, y que las enseñanzas del su libro sagrado son “buenas” y acertadas.

En definitiva me pareció una charla muy interesante y pasé un rato súper agradable. No puedo dejar de recordar como el chico sorry pero no recuerdo el nombre no dejaba de sonreir todo el tiempo y tuvo un trato muy cercano. Me explicaba las cosas como si fuera una niña pequeña porque yo le iba diciendo que no tenía la más mínima idea de nada. Al día siguiente sería otro guía quien me enseñaría el interior de la mezquita y, como el día anterior, todo eran sonrisas y cercanía.

Yo sigo creyendo en una única cosa, en mi karma, pero tras conocer a estas personas no me cabe ninguna duda de que el Islam no es peligroso, y las personas que lo siguen tampoco. Tengamos cabeza y sepamos diferenciar a los locos de los cuerdos, sigan o digan que siguen a esta religión o a aquella.

 

AnaMGuiot

Me llamo Ana María Guiot. Tengo 30 años, suelen echarme 25 y, por mi forma de ser podría tener 20. Me gustan muchas cosas: el cine, instagramear todo lo que es bonico, leer, la música indie, las gafas de pasta, viajar, escribir y reírme. Reírme mucho.

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